ANA: Hola. Iba a quedar con un varón que me gusta desde hace tiempo justo cuando se decretó el confinamiento, y ya no pudimos vernos. Nos conocimos hace un año, durante el cual hemos ido coincidiendo, pero era la primera cita como tal y fue a iniciativa suya. Tras intercambiar un par de mensajes y sugerirle que podríamos hablar por teléfono no he vuelto a saber nada de él. Supongo que el confinamiento amplifica mis emociones, y encima me pilla ovulando: me siento confundida, ofuscada, y no sé cómo debería actuar cuando todo esto pase y nos volvamos a encontrar. - BuscandoRespuestas.com

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Atención Psicología

ANA: Hola. Iba a quedar con un varón que me gusta desde hace tiempo justo cuando se decretó el confinamiento, y ya no pudimos vernos. Nos conocimos hace un año, durante el cual hemos ido coincidiendo, pero era la primera cita como tal y fue a iniciativa suya. Tras intercambiar un par de mensajes y sugerirle que podríamos hablar por teléfono no he vuelto a saber nada de él. Supongo que el confinamiento amplifica mis emociones, y encima me pilla ovulando: me siento confundida, ofuscada, y no sé cómo debería actuar cuando todo esto pase y nos volvamos a encontrar.

23 marzo, 2020

Responde Eduardo Sánchez Altea. Psicólogo. Colegiado Nº 27083

¡Hola Ana! Es normal que las personas nos enfademos cuando se nos priva de lo que deseamos o no obtenemos lo que queremos, lo que nos importa, lo que nos aporta bienestar y felicidad. De esta manera, es saludable sentirte enfadada cuando ese hombre no te responde tu petición de hablar por teléfono. Por lo que me cuentas, supongo que querías compartir más con ésa persona y no ha podido ser así. Para ayudarte a gestionar mejor esta situación y que no te ofusques con intensidad, te recomiendo que, cuando te sientas emocionalmente perturbada a raíz de que no te conteste los mensajes, reflexiona sobre qué pensamientos te estás diciendo a ti misma. Si identificas pensamientos irracionales como “¡necesito que me conteste los mensajes y sino no valgo como persona!” o “¡debería contestarme los mensajes, sino es un desgraciado!” o “¡necesito una buena explicación que me haga entender porque ya no me contesta los mensajes si quería quedar conmigo, sino no puedo soportar ésta confusión!”. Estos pensamientos no tienen pruebas que los fundamenten y, a menudo, las personas nos los inventamos y creemos que son verdad, lo que nos hace sentir deprimidos, ansiosos, rabiosos, culpables, entre otras emociones que atentan contra nuestro bienestar personal. Por esa razón conviene recordar que no necesitamos el amor, la atención o la aprobación de nadie para estar bien y ser felices, o al menos no como el agua, la comida o el aire que necesitamos para vivir. De la misma forma, los demás no tienen la obligación de hacer lo que nosotros queramos solo porque así lo exigimos. Espero que ésta respuesta te ayude a sentirte y a actuar de forma más eficiente para con tus objetivos y bienestar. ¡Un abrazo!