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Salud

El TOP de la investigación
en el mundo

22 noviembre, 2019

Enrique Leite

Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, neurológicas, patologías infecciosas, retrovirus, vacunas… son el objetivo de los cientos de miles de millones de euros que se destinan a la investigación médica, incluido el desarrollo de nuevos fármacos o terapias, en el mundo.

EE UU destina a la investigación en biomedicina unos 30.000 millones de dólares, según un estudio publicado en PNaS.

Fondos con un destino final -la creación de un medicamento, vacuna o terapia- o sencillamente destinados a la investigación básica -el conocimiento de la enfermedad.

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Y aunque las cifras puedan parecer desorbitantes, están todavía muy alejadas de ese programa de mínimos fijado para la I+D del 2% del PIB sólo para los países más desarrollados. La medicina avanzada debería pasar de tratamientos reactivos a estrategias preventivas. Y cambiar de planteamientos generalizados a enfoques personalizados. Y sobre todo universal.

Las prioridades son el gran talón de Aquiles del destino del dinero

Pero las prioridades son el gran talón de Aquiles del destino de los recursos dedicados a la investigación científica y en biomedicina en el mundo.

El 90% de la inversión se dedica a buscar soluciones sólo para el 10% de la población mundial (cáncer, artrosis, diabetes, hipertensión…)

Y en buena parte se dirigen al desarrollo de nuevos medicamentos, que se ha demostrado que provocan una disminución de la tasa de mortalidad y redundan en una mayor calidad de vida.

A día de hoy existen 7.000 medicamentos en desarrollo

La tasa de mortalidad de las enfermedades cardiovasculares ha disminuido en un 60% en los últimos 40 años, y los retrovirales han convertido el Sida en una enfermedad crónica. Algo similar ocurre con la Hepatitis C o con el cáncer. Al menos en el Primer Mundo.

A día de hoy existen 7.000 medicamentos en desarrollo. El 74% tienen el potencial de ser tratamientos de primera clase contra el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos neurológicos.

Siete años de investigación y 800 millones de presupuesto

Sólo las multinacionales con sede central en los Estados Unidos afirman invertir 60.000 millones de dólares en I+D.

Y en su actividad abarcan disciplinas como la biología, bioquímica, ingeniería, microbiología, farmacia y farmacología, medicina, enfermería, física… y se centran en campos como investigación y desarrollo (I+D), e incluso en marketing, representación médica y relaciones públicas.

Poner en el mercado un medicamento resulta una operación cara y muy arriesgada, ya que la mayor parte de los casos, los años de investigación no consiguen llegar a lanzar un medicamento con la consiguiente pérdida de la inversión.

Según algunas estimaciones, para crear un nuevo fármaco es necesario realizar una inversión mínima de 800 millones de dólares en investigación.

Unas cifras que se han reducido hasta los 70 millones de dólares, según un estudio publicado en el British Medical Journal en 2012. Y los laboratorios farmacéuticos siguen protagonizando la investigación médica en el mundo.

Según los últimos datos de PharmExec relativos al cierre del ejercicio de 2017 y publicados en el tercer trimestre del año pasado, la inversión en I+D de los principales laboratorios del mundo, ha experimentado incrementos de inversión superiores al 8% y hasta al 20%.

Por otra parte, el envejecimiento de la sociedad, el aumento de la gravedad de las enfermedades crónicas y el aumento de los costes de la asistencia sanitaria se están convirtiendo en retos mundiales.

Por eso tienen hoy una enorme importancia económica y social las actividades de investigación, innovación y desarrollo en ingeniería biomédica, combinada con el sector de los servicios sanitarios.

Entre sus actividades destaca la fabricación, comercialización y evaluación de dispositivos médicos y de equipos para la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Materiales especiales, dispositivos implantables, prótesis y sistemas robóticos para aplicaciones biomédicas. Es un potencial mercado de 514.000 millones de dólares, que abarca más de 25.000 empresas de las cuales el 90% son pymes, y que emplea directamente a más de 575.000 personas.

Cáncer, una gran inversión para evitar una de cada seis muertes

En la actualidad se desarrollan actividades en terapias celulares y genéticas, se intentan generar anticuerpos a través de la farmacología y también se trabaja en inmunoterapias metabólicas y en vacunas.

Hay 1.120 medicamentos y vacunas en desarrollo para su tratamiento.

El Instituto Nacional del Cáncer (Maryland, EE UU) es el mayor mecenas mundial en la investigación del cáncer. Cuenta con un presupuesto anual que ronda los 5.000 millones de dólares para financiar investigaciones tanto en el propio centro como en otros centros oncológicos, hospitales y universidades en todo el mundo.

El NCI desarrolla, además de programas especiales en investigación básica y clínica, trabajos de investigación de cánceres poco comunes, que se alejan de los intereses del sector privado así como abordar estudios de intervenciones y medicamentos que tampoco podrían ser de interés para el sector privado, porque ya terminó el plazo de protección de la patente o porque no se prevé que sean rentables.

Que el cáncer acapare gran cantidad de fondos no resulta algo extraño si tenemos en cuenta que el coste de este grupo de enfermedades supone un 11% del gasto sanitario global.

Se trata de la segunda causa de muerte en el mundo (casi 10 millones de muertes al año). Una de cada seis defunciones en el mundo se debe a esta enfermedad.
Cerca del 70% de las muertes por cáncer se registran en países de ingresos medios y bajos.

Una sola enfermedad supone el 11% del gasto sanitario mundial.

260 vacunas necesitan este año unos 7.000 millones para ser una realidad

Más de 260 vacunas para diferentes enfermedades, sean preventivas o terapéuticas, avanzan hacia el objetivo de convertirse en una realidad, según un informe elaborado por la patronal estadounidense PhRMA.

Pero para llegar a buen fin habrá que invertir a lo largo del año en torno a los 7.000 millones de euros.

Este amplio abanico de nuevos productos se espera que afecten principalmente a enfermos de Alzhéimer, esclerosis múltiple, ébola, malaria, diferentes tipos de cáncer.

En concreto:

  • 137 de los proyectos se dirigen a patologías infecciosas,
  • 101 al cáncer,
  • 10 para alergias,
  • 4 para enfermedades autoinmunes
  • 4 para el Alzhéimer.

El desarrollo de una vacuna que sea eficaz clínicamente oscila entre cinco y quince años desde que se inician los primeros estudios, y requiere de un número elevado de test en su fase III, o de ensayo en humanos (suelen participar en esta fase entre 10.000 y 90.000 personas).

Precisa, según el sector, de una inversión media de 400 millones de euros, es decir, unos 30 millones anuales. Aunque en función de la patología a inmunizar el coste puede llegar a los 1.000 millones de euros.

Su desarrollo en las diferentes fases implica a un centenar de científicos repartidos en diferentes disciplinas y por diversas partes del planeta.

Por ejemplo, para lograr la vacuna contra la meningitis B, GlaxoSmithKline (GSK) invirtió cerca de 400 millones de euros en I+D.

En este caso las ventas convirtieron la inversión en un buen negocio, para todos. Porque a los ingresos de GSK hay que sumar un alto valor añadido para la sociedad, tanto en vidas humanas como en reducción a medio y largo plazo del gasto sanitario.

Un estudio realizado por la escuela de salud pública Johns Hopkins Bloomberg concluyó que cada dólar invertido en vacunas supone un ahorro de 44.

Un buen argumento para incentivar la investigación hacia los países con menos recursos. Porque financiar un programa contra diez enfermedades en 94 países de bajos y medianos ingresos costaría 34.000 millones de dólares, pero a la larga supondrían un ahorro en gasto sanitario de 586.000 millones.

Uno de cada siete medicamentos en desarrollo afecta a la Neurología

Uno de cada siete medicamentos en desarrollo se encuadra dentro del área de la Neurología. Una disciplina que abarca enfermedades tan dispares como la ELA, el Parkinson, el Alzhéimer o la epilepsia. En total son 1.300.

De hecho, de las últimas 46 nuevas moléculas aprobadas por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA), el 13% están destinadas al área de la Neurología.

A pesar de estos datos, las enfermedades neurológicas siguen siendo las grandes desconocidas del siglo XXI y, a diferencia de otras, precisan todavía de muchos esfuerzos en investigación básica para poder llegar a la búsqueda de terapias y medicamentos realmente eficaces.

En la actualidad, existen 301 investigadores y 38 grupos de investigación dedicados al ELA. Además, en los últimos 5 años se han identificado 20 ensayos clínicos en los que han participado 41 centros españoles.

Pero los enfermos de ELA reclaman año a año más fondos para investigar esta gran desconocida. Y han hecho un alarde de imaginación con la campaña ‘El cubo helado’ que en 2018 recaudó cerca de 90 millones de euros en los Estados Unidos.

En el lado de las inversiones ‘perdidas’ ha habido últimamente noticias relacionadas con el otro gran segmento de las enfermedades neurológicas: el alzhéimer.

El laboratorio Roche anunció el pasado mes de febrero que ponía fin a sus ensayos sobre el crenezumab por no cumplir sus expectativas.

En la misma línea, la farmacéutica Lilly, en 2018, también abandonaba los ensayos sobre un fármaco para retirar las placas de proteína amiloide en el cerebro.

Y en enero fue Pfizer quien se retiró definitivamente de la carrera investigadora sobre el alzhéimer.

Desde 1998 se han probado 100 medicamentos, pero solamente se han autorizado cuatro.

Roche, Pfizer y Lilly no logran el éxito en sus ensayos contra el alzhéimer

200 nuevas medicinas para el corazón y accidentes cerebrovasculares

Actualmente hay 200 medicamentos en desarrollo para enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Este conjunto de enfermedades afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.

Solo en España suponen un gasto sanitario de 9.000 millones de euros, y 192.000 millones en la UE.

La investigación en este campo, según denuncian los propios profesionales precisa de una mayor coordinación entre los grupos y se debería fomentar aún más la colaboración y el intercambio de conocimiento.

Infecciosas: hacen falta 14.000 millones para salvar 16 millones de vidas

El Fondo Mundial de ONUSIDA presentó en París (Francia) en 2018 el resumen de la situación de las inversiones para el sexto reaprovisionamiento. En este sentido reclamó 14.000 millones de dólares para ayudar a salvar 16 millones de vidas a través de programas para el VIH, la tuberculosis y la malaria.

Es la forma para reducir al 50% la tasa de mortalidad de esas tres enfermedades, según las estimaciones del Fondo Mundial. Además, la financiación servirá para el establecimiento de sistemas sanitarios más sólidos.

La Organización reclama estos 14.000 millones de dólares para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria durante los próximos tres años.

Asimismo, recuerdan que el objetivo para 2020 es recaudar de los Estados una inversión global de 26.200 millones de dólares.

Diabetes, la enfermedad que afecta ya a casi el 10% de la población

Más de 1.500 millones de dólares recibe al año el Instituto Eunice Kennedy Shiver National Institute of Child Health and Human Developmen de los Estados Unidos que reparte entre proyectos nacionales e internacionales.

Fundamentalmente los destina a la diabetes ya sea a la de Tipo 1, Tipo 2 o gestacional.

Este Instituto lidera investigaciones en métodos para prevenir o mitigar el ataque del sistema inmunitario del organismo a las células beta del páncreas, es decir para evitar que el organismo ataque a las células sanas.

Los gastos en insulina superan los 23.000 millones de euros al año en todo el mundo.

Abarca investigaciones básicas en la enfermedad, así como ensayos clínicos, como el uso del abatacept, un medicamento utilizado para tratar la artritis reumatoide. Ensayos que todavía están en fase de desarrollo.

Otro de sus ensayos ha sido diseñado para determinar si el uso de una fórmula a base de leche de vaca con proteínas hidrolizadas reduce el riesgo de desarrollar T1DM o el tratamiento con células madre para reemplazar las células dañadas por unas nuevas generadas a partir de las primeras que sean capaces de producir por sí mismas insulina.

El envejecimiento y las enfermedades crónicas disparan los costes en sanidad

La investigación en Biotecnología ya es número 1 en solicitud de patentes en Europa

Es la clave para conseguir una utilización cada vez más eficiente de los dispositivos médicos, y su uso en conjunto con medicamentos (por ejemplo, la electroquimioterapia).

En el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, los avances en biomedicina en la última década han permitido la utilización de endoprótesis coronarias, lo que ha contribuido a reducir el número de muertes por infarto.

Y si hablamos de la diabetes, sus pacientes tienen ahora acceso a tecnologías muy precisas para el control de la glucosa en la sangre, lo que reduce el riesgo de complicaciones como la ceguera y los daños al sistema nervioso periférico.

En el tratamiento de aneurismas, el uso de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas permite un período de recuperación de alrededor de cuatro semanas, donde antes hacía falta más de un año.

Y mención aparte merecen las nanotecnologías. En la actualidad hay más de 700 empresas de nanomedicina y biomateriales en la UE, que han permitido desarrollar planteamientos innovadores en materia de nano y biomateriales para: cáncer, arterioesclerosis, Alzheimer, diabetes, artritis, oftalmología, discapacidades, enfermedades inflamatorias e infecciosas.

Según la Federación Internacional de Ingeniería Médica y Biológica, la ingeniería biomédica afronta retos de futuro en la asistencia sanitaria, cirugía mínimamente invasiva, sensores biomédicos, diagnóstico por imágenes y visualización de datos, materiales inteligentes, ingeniería celular y simulación de los sistemas fisiológicos y del cuerpo.

Aportaciones de ricos para vacunas de pobres

Según el último informe publicado en 2018 en ‘Gates Open Research’, 685 enfermedades han pasado a un segundo grado en la investigación en el mundo. Y contrariamente a lo que muchas veces podamos pensar, aparecen entre ellas enfermedades típicas del tercer mundo como la tuberculosis, la malaria, el cólera o el dengue.

Claro que si de verdad quisiéramos buscar soluciones a las enfermedades que afectan a los más pobres de la tierrra, haría falta una financiación extra superior a los 16.300M_de dólares/año para el desarrollo de medicinas o vacunas.

Una cifra que se alcanzaría si los países ricos invirtiesen el 0,01% de su PIB en investigación para enfermedades ‘desatendidas’.

Pero las últimas noticias no son malas, y según datos hechos públicos el pasado enero, el informe de ‘Policy Cures Research’ asegura que 2017 fue un año récord, sobre todo gracias a las aportaciones privadas. El desarrollo de retrovirales y la investigación de una vacuna contra el Ébola recibieron 382M de dólares. Fundamentalmente de la Fundación Bill y Melinda Gates.

También se beneficiaron la investigación del VIH, malaria y tuberculosis.

Y aumentó en un 6,3% la financiación para las enfermedades diarreicas, una categoría que incluye el cólera y la giardia.

En 2018 también se aprobó el primer tratamiento oral para las etapas iniciales y tardías de la enfermedad del sueño, fexinidazol.